Con un tema novedoso y la demostrada capacidad de Boyne para relatar, el éxito parecía asegurado. Y ciertamente el libro te engancha desde el principio y hasta más allá de la mitad uno lee con ganas de ir enterándose de tantas cosas como se insinúan.
Es un relato desordenado, como está de moda ahora, en el que quizá abusa un poco del recurso de apuntar demasiados misterios desde el principio (Roma, el sobrino, el amigo, el Papa). Resulta excesivamente críptico y Boyne no necesita eso para captar la atención. Más adelante tampoco necesitaba de la muerte de Juan Pablo I con la que creo que hace una incursión en el terreno sensacionalista del best-seller completamente innecesaria. No aporta nada al conjunto y diría que le hace perder seriedad.
Sin embargo, trata bien varios puntos de vista de un asunto muy difícil. De hecho, resulta incluso más brutal cómo cuenta los amagos de linchamiento de sacerdotes en Irlanda que la pedofilia en sí, que sólo se apunta. En lo que no resulta muy ecuánime es en el trato que da a la Iglesia Católica. La desprecia por todos los poros y aunque le reconozca algún mérito desde un punto de vista teórico, el mejor de sus ejemplos es alguien sin vocación y más bien cobarde. El mismo Wojtyla no pasa de ser el “papa polaco”. Es clara la referencia de las tres negaciones de la amistad del protagonista a los tres cantos del gallo del Nuevo Testamento. La crítica es sutil pero inmisericorde. Todos los excesos se deben a un celibato que el autor no puede concebir olvidando cuántas personas que hacen esa elección resultan dignas del mayor respeto. Hoy, que por fin somos capaces de aceptar más formas de sexualidad que la tradicional, resulta que la abstinencia resulta nos produce sarpullido. Critica lo que no entiende sin apenas intentarlo. Tal vez por ese desconocimiento se combinan simultáneamente alzacuello y corbata. Si además sale gratis (porque algo así del Islam sería inimaginable), pues más fácil aún pero todo lo valiente que puede ser la novela con la temática deja de serlo con la crítica.
Me gustó eso de la cara idéntica a la de las estatuas de la Isla de Pascua; es una buena imagen. La traducción, en cambio, tiene varios fallos gruesos que aunque no molestan demasiado en la lectura, chirrían: eso de rezar “décadas” del rosario, lo del regimiento de “rifleros”, eso del seminario muy “regimentado” y unas cuantas construcciones extrañas me hacen pensar en Google Translator.
*Sucedido
