Lograr el equilibrio entre lo que se le cuenta a los lectores y lo que se deja a su imaginación es casi imposible porque hay lectores de todo tipo. En La uruguaya de Pedro Mairal sólo se asegura un 2% pero es más que suficiente incluso para quienes disfrutan de las cosas claras y del chocolate espeso. Novela corta que engancha enseguida, es preferible no leerla del tirón para saborearla. El chocolate está en su punto.
Un hombre cruza el río de la Plata para cobrar un dinero, visitar a conocidos, recuperar una relación pasada y con todo ello retomar una vida que se le escapa. Prosa argentina desenfadada con inclusión de palabras frescas como milf, chau, sefiní, y comparaciones entre cómo hablan los uruguayos y los argentinos. Por si fuera poco también incluye claves literarias, tanto de libros y autores consagrados como de los escritores en ciernes y de sus problemas. La historia principal tiene una cierta desesperación muy bonaerense que a veces mueve a la carcajada y que se mezcla con otras de paro, años, infidelidades… un marasmo particular que sin embargo es fácil de identificar y está magníficamente esbozado. El entorno concreto, Buenos Aires y Montevideo en comparación, y la situación previsible a la que se agarra el protagonista como remedio para todos sus males hacen que el cuento se lea como algo natural, lógico, quizá penoso, tal vez merecido. Como en alguna otra novela del autor la narración se estructura en un viaje. La ida, cargada de reflexiones del pasado. La vuelta a través de las cuadras de Buenos Aires llena de lo que le queda por vivir.
Equilibrio perfecto, aquí sí, entre lo inevitable, lo divertido, lo apasionante y lo triste. Contrariamente a lo que manifiesta el protagonista, la literatura es capaz de transmitir muy bien la pasión y La uruguaya enamora.
*Novela de intriga
