La novela se estructura en torno a tres historias independientes de tres mujeres con problemas en lugares muy alejados del mundo. Los capítulos, cortos, van saltando de una a otra y tienen en común que todas han de vencer dificultades parcialmente relacionadas con su sexo.
Tanto el planteamiento del libro como el exceso de dramatismo, particularmente de Smita, la primera de las mujeres, hace temer que se trata de literatura a medio camino entre lo lloroso y lo feminista. Sin embargo, eso no acaba de suceder por dos razones: como el libro es muy cortito, las historias están poco desarrolladas, no pueden solazarse en las penurias; y también, Laetitia Colombani consigue trenzar esas historias al final de una manera que, si bien es muy novelesca, da sentido al libro en su conjunto y a cada historia en particular.
.
.
Traducción y lenguaje: J. Antonio Soriano Marco
Aunque no sé francés, la traducción es buena, como por otra parte he apreciado en otras ocasiones en las novelas de Lemaitre pues Soriano es habitual de Salamandra, la editorial. Los errores que aprecio son de exceso de prosa, no de traducción. A Colombani le importa mucho más la historia que cómo la cuenta. Cierto que a veces acierta en la expresión, como cuando Smita abandona, de la noche a la mañana, a su querido marido y afirma que “el amor es volátil”. Y tanto. O cuando Sarah no se da cuenta de que “cuando se nada entre tiburones, más vale no sangrar”. Pero en otras muchas ocasiones, la autora acumula frases muy cortas, casi telegráficas, que en el afán de ser lapidarias y dramáticas carecen de sentido: “poco a poco la están empujando hacia la salida, la están encerrando en un armario.”… ¿En qué quedamos, la empujan o la encierran?. “Como en el ajedrez, cae un peón y todos avanzan una casilla.” Está claro que la autora no sabe jugar al ajedrez…
.
*Novela
.
