Recomendación del librero, reconozco que Galgut tiene una forma muy particular de escribir. Una especie de monólogo en el que se alternan sin solución de continuidad pensamientos de con los personajes, tanto principales como secundarios, algún diálogo y comentarios del narrador. Es como si hubiera una cámara que va cambiando de punto de vista según quien la lleve y una voz te cuente a la vez lo que le pasa por la cabeza a cada uno. He visto alguna película empezar así. Resulta atractivo aunque algo confuso porque cuesta trabajo saber quién piensa en cada ocasión.
Conforme avanza La promesa, se deja caer algún detalle que te permite suponer algo más de profundidad que la mera narración pero la verdad es que el relato queda completamente desdibujado. Son tan pocos los datos, tan escasas las descripciones, tan irrelevante el fondo de la historia (no sé si la promesa en sí ocupará más de dos páginas) que uno ha de quedarse únicamente con cómo está escrita y eso tampoco da para tanto. Puede tener que ver la traducción, claro. Aunque en general es buena, tal vez no acabe de llegar al lector como quizá lo haga el original. Y, en todo caso, como pasaba en El festín del amor, no sé si los ingleses hacen comparaciones tan absurdas como “palpable como un pedo sordo” o “claro como el badajo de una campana” pero desde luego el traductor debería cambiarlas para evitar que destrocen los párrafos. Además, si se usan tantas palabras directamente del afrikaans, deberían explicarse al pie de página.
El libro se estructura en cuatro capítulos correspondientes a los entierros de cuatro de los miembros de una familia sudafricana, que tampoco es precisamente una juerga, a lo largo de unas décadas a caballo del cambio de siglo en que se dejó atrás la segregación racial. Pero ni del entorno ni de los personajes ni de nada acabamos teniendo más que una vaga idea. ¿Qué consecuencias tuvo exactamente que le cayera un rayo a la niña? ¿Por qué ella se siente más unida que sus hermanos a la cocinera? ¿Cómo se concretaron exactamente los deseos de donación del sacerdote? Apunta muchas cosas y pero las deja apenas esbozadas y cuando uno acaba el libro queda sensación de vacío que la prosa no es capaz de llenar.
Por cierto, he observado que la editorial emplea dos tamaños diferentes para sus libros, supongo que con idea de que les queden proporcionados al número de páginas. Me parece buena idea, un más de una editorial de la que me gusta todo.
Traducción: Celia Filipetto
Verde/*Novela literaria
