La luz difícil

Tomás González

Guillermo del Campo
Fecha: 19 de noviembre de 2024
Categoría: Novela literaria

Estupenda recomendación de mi amigo Marino al hilo de Primero estaba el mar, del mismo autor. La luz difícil es una historia breve acerca de la espera, magníficamente entretejida y en la que los diferentes recuerdos, tanto de la vida del protagonista como del suceso principal, forman urdimbre compacta y bien trabada con el presente de un narrador ya viejo y casi solo. Sin dramatismos, sin sobresaltos, ablandada por los años, cuenta la espera de un final, incierto pese a tener fijadas fecha y hora, y la de otro final más cierto pero de plazo indefinido.

Da un poco de reparo calificar de novela un relato tan vívido y tan personal como el de La luz difícil. Parece más sencillo pensar que se trata de algo autobiográfico, al menos en parte, para poder así conferirle la autenticidad necesaria, como por ejemplo sucede con ese libro maravilloso que es Hablar solos. Pero que yo sepa, Tomás González no es pintor ni ha tenido un hijo paralítico por un accidente que haya optado por la eutanasia. Sin embargo, lo que La luz difícil tiene de ficción es lo que engrandece a la Literatura, capaz de recrear una narración tan humana, capaz de llegar tan profundamente al lector.

Resulta fácil resumir el libro diciendo que trata de la eutanasia pero el relato va mucho más allá. Son recuerdos, es amor, es la creación artística (un cuadro primero, un libro después), es la contemplación de una vida y, sí, también es el drama de la vida truncada de un hijo pero sólo como una realidad más de las que se cuentan. El libro es, sobre todo, una forma de contar. Contar de pasada que hay un hermano muerto (del que hablará precisamente en Primero estaba el mar), contar que el sufrimiento real barre las tristezas arbitrarias que aquejan a las sociedades desarrolladas, contar que para David, el narrador, siempre es mejor saber que ignorar, contar el gusto por sentir cómo desliza una pluma sobre el papel, contar que a veces hay tanto ruido que no se oye ni para escribir… Contar cómo la infancia sin sombras de tu mujer le permite devolver un afecto incondicional, contar que el atardecer es su hora más difícil, que le gusta El Padrino, la Montblanc que le regalaron… Creo que también el libro me ha gustado más porque comparto todas estas cosas, y algunas más, con David. Tanto que incluso quizá me invento relaciones… ¿Seré yo el único al que se le apareció Platero en la descripción de Cristóbal, el gato? Cuando David rememora cómo pasó un par de horas en compañía de otro neoyorquino como él, ruso por más señas, que le acompañó en su dolor, me vino a la memoria un abuelo primerizo, tan desconocido para mí como el ruso para David, que se quedó conmigo varias horas en la sala de un hospital sin ir a conocer su primer nieto por no dejarme solo con mi tristeza.

Pese a que tanto me ha gustado, veo dos defectos en el libro: el primero, que resulta algo plano. Es verdad que la narración es magnífica y que las digresiones van amenizando el relato hasta acabar “marabillosamente” pero echo en falta algo que de alguna manera recoja toda la narración y permita resumirla con acierto en pocas palabras. El otro, que la portada no guarda relación con un libro en el que hasta el título puede evocarse en casi cada página. Sí, es bonita, pero debiera entretejerse con la narración más que cubrirla.

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Naranja/*Novela

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De qué va. (Quizá no quieras leerlo).
Un pintor ya mayor se ha visto obligado por una progresiva ceguera a cambiar los pinceles por la pluma. Con ella entremezcla recuerdos y presente y, sobre todo, uno de los sucesos más importantes de su vida: el accidente que deja paralitico y con fuertes dolores a su hijo mayor que le llevarán a tomar la decisión de abandonar este mundo.

1 comentario

  • Como casi todo en internet, la palabra blog tiene origen inglés. Vendría a ser un acrónimo que ha ido evolucionando: web más booklog, luego web blog, y blog finalmente. El término booklog tiene un origen marítimo, era libro dónde se anotaban las incidencias de las naves y se guardaba en la bitácora. Una especie de armario o caja situado cerca del timón. De ahí cuaderno de bitácora, que es como algunos denominaban en español a los primeros blogs en pugna con la denominación en inglés. Pero, como en Trafalgar, esa batalla la perdimos frente a los hijos de su graciosa majestad. Tengo el pálpito de que al autor del blog que quiero recomendarles y que algunos ya conocen, le gustaría que hubiera triunfado la denominación cuaderno de bitácora. Él sigue llamando tebeos a los comics. Me refiero a nuestro compañero Guillermo. Sabemos que Guillermo es un lector voraz y sagaz. Como profesional nunca dejaría una estructura o un edificio sin ajustarse a normas legales y de seguridad y diría que, por analogía, como lector tiene una sensibilidad especial por lo que todo se ajuste a la gramática. Posee un detector especial para expresiones, palabras o giros que se salen de la norma bien en el original en español, bien en una traducción. Es defensor contumaz de las tildes diacríticas. Cómo no, todo esto es una seña de identidad que Guillermo traslada a su blog. Las referencias que contiene son muy numerosas creo que sobrepasaran las quinientas. Ensalza a Delibes en general, a muchos libros de Almudena Grandes en particular; tiene predilección por los libros de historia de España. Es un apasionado de la buena confección de un libro. Se permite cuestionar obras consagradas como el Quijote.
    El blog es, según confesión propia, un recordatorio de muchos de los libros que ha leído. Si bien en todo ávido lector hay un escritor en ciernes y por tanto las reseñas son un pretexto de Guillermo para escribir de las cuestiones que le interesan. Su blog tiene apostura de arquitectura nórdica. Como si de una estructura de su admirado Aalto se tratara, el blog está perfectamente racionalizado y estructurado. Por años, por preferencias, por autor, por géneros. Todo está etiquetado. Incluso tiene un apartado especial para aquellos libros adictivos cuya lectura es difícil de abandonar. Entre las ultimas entradas están dos libros de Tomás González con cuya apreciación coincido.
    En fin, si todavía no lo han visitado, yo me acercaría a este blog o, mejor, a este cuaderno de bitácora. Encontraran reseñas numerosas, ordenadas y sobre todo enjundiosas.

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