Sigo con la idea de que sólo los mejores libros aguantan bien el paso del tiempo. Como todo, la literatura también se renueva, tiene sus modas y deja atrás cosas que en el pasado fueron novedosas. Eso no es grave en los casos excepcionales de libros cuya fama se ha mantenido con el paso del tiempo. La insoportable levedad del ser es un buen ejemplo de cómo un buen libro puede hacer que no reparemos en cómo ha envejecido. Pero en muchos otros casos resulta inevitable.
Olivia Manning nos cuenta cómo se vivieron los primeros seis meses de la segunda guerra mundial en Bucarest desde el punto de vista de una recién casada británica. La vida social de la legación británica y los temores de una invasión alemana. Y lo cuenta bien, de forma amena. El problema es que no hay más. En Rumanía apenas pasó nada durante esos meses y tampoco los personajes de la novela sufren mayores vicisitudes. Es simplemente un cuadro de la situación sin más pretensiones porque, tal vez, hace cincuenta años, eso bastaba. Harriet, la protagonista, tampoco está mal para su época. Pero yo hoy no le encuentro ni valor literario ni tensión alguna. Algo debe tener cuando se lee sin mucho problema pero también es cierto que al final uno se queda con gusto a nada. Eso sí, la traducción es buena y utiliza un vocabulario muy amplio que no debe ser fácil de relacionar con el inglés.
*Sucedido
