Lo leí en el libro electrónico, parte de esas miríadas de libros que te descargan en él, pero porque leí un artículo que lo mencionaba como de lo más actual. Uso el libro electrónico para leer cosas que no compro, ya sea porque me temo lo peor, ya sea porque no se encuentran, ya sea porque sólo pretendo echar un vistazo o leer algún capítulo… Para eso el libro electrónico me resulta de enorme utilidad. (Para eso y para no cargar con peso en los viajes, etc.) Y de vez en cuando me leo algo en él que me gusta. Cuando sucede, procuro comprarlo luego en papel.
La opinión de José Ortega y Gasset no puede despegarse del momento en que la mantuvo, momentos convulsos en España, herederos de todo el SXIX de crisis. Pero transcurridos casi cien años su diagnóstico sigue teniendo vigencia. España es un país en permanente tensión desde hace ya demasiado tiempo. Y lo que tenía su lógica derivada de una situación social atrasada y de unos primeros pasos hacia lo que acabaría siendo un estado moderno, la pierde cuando hace ya más de treinta años que se puede dar por asentada la democracia y unos cuantos más desde que el hambre ha dejado de ser un factor a tener en cuenta. Uno se pregunta si será ésa nuestra esencia, si siempre habrá sido así aunque la historia del Siglo de Oro nos lo haya ocultado. O si es que será así en la mayoría de los países con el consiguiente consuelo de que mal de muchos… Tal vez sea cosa de que treinta o cuarenta años aún son pocos y que a mí me ha tocado vivir esta España: la de 2016, la de 1991, la de 1966… que es la de 1866 también. Esperemos que mis nietos, caso de que los tenga, acaben con esta farsa.
*Pensamiento
