A la vez que Ross King nos cuenta cómo se construyó la cúpula más bonita que conozco y, al parecer, la más grande o poco menos, nos cuenta todo tipo de cotilleos y de cómo era la Florencia del final de la edad media y los métodos constructivos de la época. Leyéndolo uno saca la conclusión de que el mérito de Brunelleschi no estuvo en el diseño de la cúpula, que era anterior y de un tal Neri, sino en ser capaz de construirla. No es que esto sea poco pero le resta una parte significativa del mérito.
En mi opinión el libro peca un poco de divulgativo de más y le falta algo de rigurosidad en las explicaciones más técnicas pero es entretenido e ilustrador. Quizá algunos dibujos más le habrían venido bien. La traducción, malota.
*Saber
