El libro pretende abarcar todos los aspectos de la época de entre guerras en Alemania, no sólo los políticos, abarcando arte, cultura en general, urbanismo, modas, sociedad… No obstante, el capítulo de arquitectura resulta muy poco riguroso a pesar de dedicar tantas páginas a Bruno Taut y a Mendelsohn, pues ningunea a la Bauhaus, a Gropius, apenas menciona a Mies y confunde al movimiento moderno con el modernismo (aunque esto último puede ser cosa de la traducción. Todo ello hace dudar de la validez del resto de los apartados.
En lo relativo a la política, llama la atención el paralelismo entre aquella Alemania de Weimar y la que apareció diez años después en España: dos periodos llenos de ilusión malogrados por la falta de consensos y la demonización del adversario. Dos periodos que sufrieron varios intentos de los extremos políticos para acabar con la democracia, antes de lograrlo definitivamente. La extrema izquierda y la extrema derecha se levantaron violentamente contra las dos repúblicas, en 1919, 1929, 1923 en Alemania, y en 1932 y 1934 en España. La diferencia estuvo en que en Alemania, Hitler alcanzó el poder desde dentro en 1933 y en España Franco necesitó de una guerra civil en 1936. En los dos casos se pretendía silenciar a la mayoría moderada. También hay una semejanza importante en la dejación que ambos estados hicieron de la cuestión de la seguridad, tarea que debiera ser primordial y que al deteriorarse, alentó el trasiego de moderados hacia los extremos por percibirlo como la única solución posible.
Lo de más provecho son las conclusiones del libro porque no sólo alumbran la Historia sino que son perfectamente trasladables a nuestra actualidad: la democracia es delicada y la sociedad, inestable. Además de sus enemigos declarados, también la dañan quienes la usan mal y emplean torticeramente su lenguaje. “Somos más” no es democrático y no todo vale para alcanzar el poder. La democracia necesita consensos que agrupen a la sociedad y no el enfrentamiento constante que la debilita. Y, como acaba el autor, el peligro puede ser incluso peor de lo que imaginamos.
Traducción: Gregorio Cantera
*Historia
