Me dijeron que era un libro juvenil. No sé yo si los jóvenes aguantarían tantas páginas sin saber lo que sucede ni si entenderían todos los simbolismos del libro. Yo no entendí el del dragón y casi me desesperé al avanzar a ciegas en la lectura. Sin embargo, como pasa cuando te mantienen la intriga, acabas atisbando lo que sucede y finalmente descubriéndolo para disfrutarlo más.
La historia de Eloy Moreno es muy interesante al contarla de esa manera y mezclar la puerilidad con la imaginación y hasta con la locura. Es además una historia actual que pone el foco en donde más duele: la pasividad de los que nos rodean ante las injusticias. Nuestra pasividad. El malo no es el agresor sino quienes no hacemos nada por remediar la situación. De hecho, el libro medio exonera de responsabilidad al malo y hace muy bien.
Sin embargo, peca de dramatismo imaginativo en mi opinión. Demasiados capítulos de dos páginas, o menos, que acaban con una frase grandilocuente. Y bastaba con el protagonista para mantener la intriga, no era necesario seguir el mismo camino con el malo del cuento.
Es muy posible que este libro se dé como lectura en los institutos. Desde un punto de vista pedagógico general, puede que sea buena idea. Para fomentar la lectura, tengo más dudas. Y, por cierto, lástima que al protagonista no le guste leer tebeos…
*Novela de intriga
