Como bien explica el autor en la introducción, de trata de un libro dirigido a personas que se acerquen a la Historia como disciplina profesional por primera vez. Es, por tanto, una suerte de libro de texto con abundancia de citas de citas, etc. más que un libro de lectura. Sin embargo, se lee estupendamente gracias a la pasión que Fuster derrama sobre sus páginas. Sin llegar a lo de Irene Vallejo, tampoco estamos aunque un libro de divulgación, el autor sí que demuestra su amor por la Historia y va desgranando diversas cuestiones que se plantean en la historiografía. Cosa como hasta qué punto el historiados debe contar un relato ameno o limitarse a exponer hechos, la llamada memoria histórica o cómo es el oficio del historiador.
Por cierto, últimamente trato con alguna frecuencia con historiadores, algunos de ideologías un tanto extremas que efectivamente reivindican el reestudio de la Historia desde nuevos puntos de vista, algunos de los cuáles además son pudieron tenerse en cuenta en el pasado. Iniciativas como las del Seminario de estudios sobre el Franquismo y la Transición cuyos logos no dejan lugar a muchas dudas acerca de sus intereses. Y, sin embargo, ninguno de estos profesionales avala que se pretenda reescribir la Historia cambiando, por ejemplo, el nombre de la calle Comandante Zorita por la de Aviador Zorita, denostando a Manolete y a Bernabéu o tachando al almirante Cervera de fascista. Eso no lo consideran Historia sino abuso de la misma para intereses políticos como también dice Fuster.
*Saber
