El tebeo que más me ha gustado en mucho tiempo. Equilibrio perfecto entre lo que cuenta realmente y lo que deja adivinar al lector. Dibujos estupendos, a los que les falta quizá algo de expresividad pero a cambio enmarcan muy bien la historia. Historia que sin ser de ésas en las que realmente suceden cosas pues más bien pasa la vida por los personajes, engancha lo suficiente por lo duro que es ese pasar.
Los personajes de G. Beltrán y B. Seguí aparecen y desaparecen y se aferran a lo poco que tienen aunque les haga daño porque es lo único que saben, lo único que poseen y temen cualquier otra cosa.
Creo que lo que no me gusta de los tebeos modernos es que intentan parecer películas y dibujan fundidos, desenfocados, planos que se alejan y otros recursos cinematográficos en lo que a mí me parece un intento presuntuoso y mucho menos expresivo de lo que cree el autor.
Por cierto, no es el primer tebeo de la editorial Astiberri que me ha gustado.
*Tebeos
