Dicen que los escritores cuentan siempre la misma historia de una u otra manera. Formas de volver a casa es como un muestra de lo que años después sería Poeta chileno, aunque yo la leí antes. Las historias de un escritor que se enamora, que tiene padres, que tuvo niñez, que se separa… Sucede que, como buena muestra, está más deslavazada y aunque comienza con fuerza e interés, (el terremoto, la niña que se hará mayor) la historia se pierde un poco. De hecho, la que sería la historia principal entre el personaje y su mujer, separados y dudando si volver, apenas se esboza. No es más que la excusa para que él recuerde otros amores y hasta los resucite. De paso, choca con sus padres por la pasada dictadura con eso tan actual de reprochar los pasados sin haberlos vivido, acaso sin haberlos ni leído, y eso le añade un tono más tristón y pesimista a la novela si cabe.
Alejandro Zambra escribe muy bien y aunque algo pierdo de su prosa chilena, también aprendo a distinguir entre el ladrillo princesa o el fiscal de tabicón o de tejar), o lo que es un entretecho, por ejemplo. El problema es que ya voy viendo que tiene poco que contar. O que lo que me cuenta me sabe a poco. El título es bueno porque efectivamente es una novela de aire autobiográfico que cuenta que uno se va de casa pronto y vuelve de vez en cuando, por diversas razones (una de ellas el haberse separado) para comprobar que nada ha cambiado, salvo, quizá, uno mismo.
*Novela
