Reseña, Éxodo, Paul Collier

Éxodo

Paul Collier

Guillermo del Campo
Fecha: 31 de julio de 2026
Categoría: Ensayo

Tengo la sensación de que el espíritu de consenso de la Transición sólo tuvo lugar por lo que tenía de comenzar una democracia moderna, pero que no es posible mantenerlo cuando ya está consolidada. En 1975 se contaba con la ilusión que acompaña a todo aquello que nace… aunque fuera a la tercera, pues además de superar el sistema ideado por Cánovas cien años atrás, había que evitar a toda costa los errores de 1931. Hoy, con un sistema político ya cincuentón que damos por hecho, la mayoría hemos dejado de lado ese afán por el entendimiento de entonces y lo hemos trocado en mera tolerancia y las minorías extremistas, ni eso. Lo de los Pactos de la Moncloa hoy es impensable.

Sería, no obstante, muy sano que los partidos que representan a tres cuartas partes de la población, si no más, se pusieran de acuerdo en las cuestiones importantes para no estar a los vaivenes de los extremistas, que todo lo emponzoñan. Y la emigración es uno de esos asuntos importantes. Por eso vale la pena ir leyendo opiniones serias como la de Paul Collier, que aborda la cuestión de manera objetiva y cuestiona tanto a los forofos de las fronteras abiertas como a los de la prioridad nacional.

Éxodo afronta la emigración de una manera muy similar a como Nada es Gratis analizaba tantos otros: mediante análisis de optimización de ventajas e inconvenientes y sin que ello quiera decir que sean análisis económicos aunque el razonamiento sea propio d ellos economistas. No será la única manera de encarar una cuestión pero sí es una que permite acotar los aspectos emocionales que, como bien explica el libro, con demasiada frecuencia anteceden a la razón, que sólo se usa para legitimar los juicios hemos hecho de antemano según nuestras preferencias morales, políticas, religiosas… Algo muy necesario en un tema como la emigración, en el que son indisociables cuestiones tan emocionales como el racismo o la pobreza.

El autor plantea el error de preguntarse si la emigración es buena o mala ya que sucede como con la comida, cuyo equilibrio se mueve entre la obesidad y la inanición. Lo importante es preguntarse qué régimen migratorio es el adecuado para los tres sujetos afectados: los emigrantes en sí, la población que los ha de acoger y la que queda en el país de origen. Huye del maniqueísmo de buenos y malos, busca motivaciones humanas que van mucho más allá de lo económico y fija cuatro cuestiones que considera necesario que regular: la tasa de inmigración, la tasa de integración, la forma de selección y el tratamiento de los ilegales.

A lo largo del libro el autor explica cómo esos cuatro factores interactúan entre sí y cómo el reducir uno incide en los demás, lo que hace imprescindible tratarlos conjuntamente. En particular, Collier explica cómo una alta tasa de inmigración unida a una tasa equivalente de integración se hacen complementarias y muy positivas en tanto que la misma tasa de inmigración sin integración conduce a sociedades desestructuradas. Éxodo pone el acento en la necesidad de que los emigrantes se integren en las sociedades a las que llegan, como pone de manifiesto su colofón. Uno de los muchos ejemplos esclarecedores que describe es el de las emigrantes bengalíes, que en Londres llevan velo islámico, en Francia no (por que está prohibido)… y en su país de origen tampoco, porque no es costumbre.

En su razonamiento, Collier se plantea las muchas de las objeciones que le podrían oponer desde otros puntos de vista pues es muy consciente de cómo torpedean los extremistas el debate sosegado y necesidad de las democracias de enfrentarse a los populismos sin caer en su juego. Eso le lleva a a hacer una interesante reflexión sobre las naciones, ahora tan poco valoradas: si bien es cierto que tienen sus peligros, el de la guerra fundamentalmente, en Europa éstos parecen haberse conjurado en gran parte mientras que sus evidentes ventajas se están perdiendo. Collier destaca que las naciones promueven una solidaridad entre regiones y una motivación a la colaboración que ni entidades mayores como la Unión Europea ni menores como los independentismos logran despertar. El valor colaborativo que surge de una identidad compartida es muy potente y capaz de compensar el que surge del mero interés económico de modo que un buen cuerpo de funcionarios comprometidos, como los empleados de una empresa bien motivados, pueden compensar los beneficios de las privatizaciones.

Éxodo es un libro que no elude cuestionar las ideas grandilocuentes tras las que se esconden los totalitarios de ambos lados y que pese a que ya tiene unos años pone sobre la mesa la necesidad que tenemos hoy de debates serios que dejen de lado a los forofos de ambos márgenes del arco político, ese arco que tiene mucho más de circunferencia por aquello de que los extremos se tocan: esos nunca quieren diálogo sino imponerse mediante consignas facilonas.

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*Pensamiento

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