Espartero, el Pacificador

Adrian Shubert

Guillermo del Campo
Fecha: 11 de marzo de 2020
Categoría: Historia y política

Un personaje omnipresente en la historia del SXIX un siglos obre el que he leído más últimamente y un ñerdonaje sobre el que tenía curiosidad: aunque se cita constantemente, no parece tener una relevancia muy concreta y efectivamente fue así. Espartero es, quizá, el ejemplo de que no basta la honradez o la altura de miras para dirigir un país y que los políticos, con sus muchos defectos, son un mal necesario.

Buena persona, buen marido, valiente, honrado, desinteresado… con todo eso acumuló un prestigio impresionante que hizo que le ofrecieran todos los cargos de poder posibles. Presidente del gobierno, regente, generalísimo, rey, presidente de la república. Pudo acceder a todos aunque su sensatez le evitó aceptar los dos últimos. Su sensatez, su edad, el deseo de no comprometer más lo ya ganado… A Espartero en los últimos años le faltó valor para arriesgar todo lo que tenía en bien de su país. Había puesto en peligro su vida en otras ocasiones pero llegado un momento, su prestigio era un bien que no quería arriesgar pese a la evidencia de que debía hacerlo.

En realidad no era un riesgo sino una certeza: la política quema necesariamente a los políticos por buenos que sean (y Espartero no lo era). Por eso hace falta que los políticos sean ambiciosos y carezcan de escrúpulos al menos hasta un cierto punto. Como los poceros, han de sumergirse en el cieno y su trabajo es necesario. Lo más que se le puede pedir a un político es que limpie algo por sucio que él quede y por mucho que nos robe. Como los poceros, uno impoluto es completamente inútil.

Adrián Schubert es excesivamente prolijo en testimonios. Llena páginas y páginas con las alabanzas que enviaban a Espartero y se hace pesadísimo. Le falta, en cambio, el análisis que uno espera del historiador en un libro. Sí he encontrado en su libro más detalle sobre la independencia de América que en ningún sitio pero, a cambio, abunda en comparaciones y referencias a la guerra de 1936 bastante forzadas. Al final resulta que el abrazo de Vergara fue mala solución por su compromiso. Últimamente asistimos a la denuncia de la Transición por lo mismo. No tenemos remedio.

*Historia

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