El tío Petros y la conjetura de G.

Apostolos Doxiadis

Guillermo del Campo
Fecha: 16 de marzo de 2024
Categoría: Sin categoría

Me la dio a leer un amigo que no se dedica precisamente a la historia del arte, como puede suponerse del título. Doxiadis cuenta su pasión por las matemáticas pero apenas la transmite. Personajes reales, hechos ciertos, testimonios más que narraciones, de esos que, tras un tira y afloja de ochenta páginas comienzan con un personaje diciendo: “¿Tienes tiempo para escucharme?…Entonces préstame atención. Escucha y luego juzga por ti mismo.” para emplear otras tantas páginas en un discurso novelado del tío Petros en un único capítulo. Las pasiones, bien contadas, deben aflorar desde la primera línea, tienen magia, como sucede, en El infinito en un junco. No basta con sentirlas y casi diría que, cuando se sabe escribir bien, hasta pueden inventarse sin más, que es lo que suele hacerse en las novelas.

No obstante, del libro se desprende que los matemáticos, los de verdad, los de Ciencias Exactas, tienen algo que se toca con los poetas, los músicos o los pintores. Es algo que en realidad, yo ya había percibido en algunos matemáticos y leerlo así me ha resultado útil. Ellos también admiran la belleza pero una diferente de la que estamos habituados a considerar a quienes nos cuesta relacionar lo práctico de los números con lo etéreo del arte. Mi padre, que llegó por afición hasta tercero de Exactas, las abandonó porque le parecían demasiado filosóficas (y porque empezó a no poder compaginarlas con el trabajo). Quizá a los matemáticos les suceda como a los arquitectos: a lo que un ingeniero sólo valora en términos de utilidad y presupuesto, el arquitecto añade el equilibrio de la estructura óptima que ha calculado. Óptima porque además de funcionar y estar ajustada al precio, es bella, lo que no dejan de ser caras de la misma moneda. Posiblemente el matemático de verdad aún también sea capaz de ir más allá y a lo que ve el arquitecto añade la belleza del teorema y de la demostración que sustentan sus cálculos.

.

.

Traducción: Mª. Eugenia Ciocchini Suárez

Salvo que trata el correo postal como si fuera un café (“correo expreso”) poco puedo objetarle. También es cierto que en textos tan asépticos, la traducción lo tiene fácil.

.

.

Verde/*Novela

Deja el primer comentario

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.

Las cookies empleadas en esta web nunca almacenan información personal.

Para más información, consulta la política de privacidad.