Ciertamente se trata de un tema muy interesante pues tras el descubrimiento de América, España tuvo que improvisar toda una organización marítima que, hasta entonces, se había visto limitada a la defensa costera. De contentarse con no tener “moros en la costa”, España, junto con la ribera norte del mediterráneo, pasó a enfrentarse al imperio turco. Simultáneamente también tenía que proteger los tesoros americanos de los que no querían quedar al margen unas incipientes naciones europeas. España se les había adelantado primero como nación y luego como imperio pero eso conllevaba tener que inventar una gestión para la que había pocos precedentes.
El sistema naval… trata de abordar el tema pero se pierde en detalles irrelevantes, quizá podrían aparecer en unas notas, que difuminan una idea de conjunto. Quizá, de no haberse limitado al SXVI, que es el de los albores del imperio, habría podido explicar mejor el proceso. Por ejemplo, Esteban Mira comenta que las derrotas fueron pocas y que nunca hasta 1600 fue apresada una flota de Indias pero se trata de un dato sesgado por cuanto los desastres estaban por llegar contra ingleses y holandeses poco después, que en 1550 llevaban mucho retraso. Analizar un periodo mayor habría permitido analizar mejor cómo se fue rematando una organización que en el SXVI sólo acababa de nacer. También habría sido útil la comparación con otros países, de las que apenas hay alguna relativa a los oficios.
Por otra parte, el autor insiste en derrotas “infringidas”, prefiere llamar flexibilidad a lo que más bien parece improvisación y llama capacidad de decisión de los capitanes a lo que era falta de una estrategia clara por parte de los gobiernos.
Pero a pesar de todo también hay cuestiones interesantes en la lectura:
España abordaba una tarea imposible de la que salió muy bien parada a pesar de los errores. La Armada española fue un elemento fuertemente integrador de España desde los Reyes Católicos, que desmiente esa teoría simplista de que sólo existió una unión dinástica.
En la Armada de Galeras de España (y no de otra cosa) se enrolaba a gentes de toda España, sus objetivos mediterráneos eran comunes a todas las regiones sin que hubiera armadas castellanas o catalanas y, de hecho, lo mismo podía fondear en Barcelona que en Cartagena o Cádiz. No es casualidad que nuestra bandera de hoy, de 1785 nada menos, tuviera su origen en la marina española.
Nuestra famosa batalla de Lepanto no fue tan decisiva como solemos proclamar y los turcos tienen a la de Prevesta como equivalente. En realidad, las batallas tenían importancia para los cinco o diez años siguientes, como es lógico, pero siempre hay una tendencia a mitificar los éxitos. O la había, porque a partir de 1800 parece que los españoles la trocamos por agrandar los fracasos.
*Historia
