Una cosa mala de los premios es que hay que darlos, no suele ser aceptado el que queden desiertos. Por ello, muchos acaban siendo obras intrascendentes cuando no malotas.
¿Una novela sobre los entresijos de los años previos a la segunda guerra mundial? Más bien una narración con licencias de cuatro anécdotas más que conocidas y adornada con la descripción interesada de otras tantas fotos que lo son menos. Tan corta e intrascendente que la aleja de la Historia, tan vacía que apenas llega a contar nada. La contraportada anuncia una supuesta reunión secreta, que se produce a los ojos de cualquiera, a modo de conspiración que se queda en una anécdota más, contada con ínfulas literarias bastante pesadas. Luego las escasas páginas siguen con un par de bobadas de wikipedia en las que lo mejor es que la prosa se aligera bastante, gracias a Dios.
En realidad Éric Vuillard pretende dar una moralina sobre la participación de tantos en los crímenes nazis, llena de sobrentendidos y pretendidas complicidades con los lectores con la intención de proyectarla a nuestros días vestida de cultureta histórica. Esto me pasa por engañarme vistiendo de premiado lo que en realidad sé de sobra que no es más que publicidad.
*Sucedido
