Siempre es un placer leer a Chaves Nogales con su frescura y agilidad. Aquí, la crónica elevada a libro narra las peripecias de un bailarín de flamenco burgalés durante la revolución rusa.
Si como crónica resulta estupenda, como libro se alarga un poco de más porque son demasiados sucesos de corte similar que acaban resultando reiterativos. Pero tiene el valor de la primera persona, que siempre resulta más verosímil.
Durante toda la odisea del maestro Juan Martínez hasta que logra escapar de Rusia sobrevuela su aversión a los judíos y lo infame del régimen bolchevique. También cómo se ayudan entre compatriotas y cómo este tipo de personas sabe sobrevivir en las condiciones más adversas. La frase de su mujer, Sole, “no vamos a morirnos de hambre por no haber nacido bolcheviques si en España tampoco nacimos señoritos y bien que nos las arreglábamos para servirles y poder comer…” es verdaderamente expresiva de una manera de entender la vida muy particular. Una manera que, en todo caso, permite un juicio bastante objetivo de lo que sucedió puesto que no se sujeta a filias o fobias políticas.
Este libro se publicó en España en 1934. La realidad de 1919 contada como lo hace Chaves Nogales, poco sospechoso de reaccionario, en la realidad española de 1936 debió avivar un justificado miedo al comunismo que explica muchas actitudes de aquellos años.
*Sucedido
