Del Quijote de verdad prefiero no hacer muchos comentarios pues lo único que me gusta son los diálogos entre caballero y escudero y me disgustan extraordinariamente las digresiones en forma de relatos que se intercalan en la historia. Hay quien dice que era una manera de engordar la novela. En todo caso en el tebeo estas historietas se encajan mucho mejor con el cambio de colores y aspecto de las páginas. Y la comicidad de Cervantes también encaja bien con los dibujos. Naturalmente, los diálogos no pueden mantenerse de la misma manera que en el texto original pero un crítico de la obra como yo lo da por bien empleado si se ahorra el resto.
El narrador del tebeo de Rob Davis participa de la guasa aunque manteniendo muchas de las expresiones de Cervantes que, curiosamente, nos llegan traducidas del original del tebeo en inglés. Hay que suponer que la retraducción habrá consistido más en buscar los textos correspondientes de Cervantes que en realmente traducir pero el resultado es bueno. Los capítulos arrancan con frases bien conocidas y se mantiene lo mejor: los maravillosos nombre que Cervantes utilizó y que merecerían una barriada de calles en todas nuestras ciudades para que no se nos olviden. Ahí va una muestra florida de ellos:
Pandafilando de la Fosca Vista, Princesa Micomicona, Frestón, Alifanfarón de Trapobana, Pentapolín del Arremangado Brazo, Micocolenbo, Caraculiambro, Malindrania, Brandebarbarán de Bolich, Timonel de Carcajona, Miulina, Alfeñiquen del Algarve, Espartafilardo del Bosque, Melisendra, Gaiferos, Trifaldín de la Barba Blanca, Altisidora, Mambruno.
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