La historia podría tener su gracia: una relación más o menos epistolar entre dos personajes, él absorbente y ella pueril, que se complica con una serie de factores extraños como que él es algo así como cleptómano. Sin embargo la novela da muy poco de sí pues apenas hay otros personajes secundarios, el lector no va a empatizar con ninguno de los protagonistas, y una vez establecida la relación, el relato es muy repetitivo y monótono. Encima, el final es más de lo mismo, frío y sin gracia.
La estructura del libro a saltos es buena, porque anticipa que va a pasar algo que te hace seguir leyendo, pero hasta eso se acaba también. En medio, algo de psicología barata con algunos destellos como que lo mejor suele ser la preparación, soñar, más que el acontecimiento en sí. Los diálogos están inmersos en el texto pero señalados en cursiva, sin introducir por nada, lo que resulta al principio curioso y luego necesario, cuando esos diálogos pasan a ser frases o párrafos de una carta. Es evidente que Sara Mesa tiene oficio y sabe contar bien una historia. Pero si ésta es fea e insulsa no hay oficio que la salve.
Verde/*Novela
