De vez en cuando leo libros que regalar a sobrinos y ahijados. Como contaba Antonio Basanta, una de las cosas agradables de la lectura es compartirla con otras personas y no importa la diferencia de edades. Cada uno percibirá unas cosas que serán interesantes para todos. Caperucita en Manhattan, como por otra parte era de esperar, no es exactamente un cuento infantil aunque tampoco llega a la categoría de novela. Demasiados flecos sueltos para esto último pero más complejidad que la habitual en un cuento.
Carmen Martín Gaite cuenta una historia que tiene su gracia y está escrita con la agilidad que requieren los lectores más jóvenes aunque quizá su mayor interés esté, precisamente, en que el lector conoce a Caperucita Roja, detecta semejanzas y busca relacionar lo que sucede en Manhattan con lo que sucedió en el bosque. Y como los parecidos no lo son mucho, uno lee con ganas mientras se va sorprendiendo un poco del giro de los acontecimientos pese a que tiene una estructura poco clara. Al fin y al cabo, en la historia de Caperucita sobra Miss Lunatic aunque para Manhattan sí tenga su interés.
Veremos que me cuentan mis sobrinos.
*Novela
