Leí muchísimo sobre el tema en los años que pasaron entre la Conferencia de Madrid y los Acuerdos de Oslo. Después, formada una idea de aquello, la verdad es que no había seguido el asunto con demasiada atención. Tras el desastre reciente he cogido a Ilan Pappé para actualizarme consciente de que tendría una versión muy diferente a la que yo me formé en su día. No me equivocaba.
Es bueno leer opiniones diferentes y hasta contrarias de las que uno tiene. En este caso, el autor me ha aportado el temor a que el Israel democrático se convierta en una teocracia. No sería extraño puesto que la polarización es moneda común en muchos otros países. También me confirma que la única solución que yo veía, la de los dos estados de la ONU que data de 1947, parece hoy inviable.
El autor, historiador, no propone soluciones, no es su papel. Se limita a hacer una crónica en la que insiste una y otra vez en el concepto de limpieza étnica llevado a cabo por los judíos desde principios del siglo pasado. Me parece un tanto simplista aunque no le niego que haya existido o que exista ahora. Pero eso, como casi todo el resto del libro, lo único que hace es culpar a los judíos de todo y, además de poco útil, con toda seguridad es maniqueo. Enumerar las atrocidades e injusticias de un bando no anula las del otro. Más que buscar culpables, habría que encontrar soluciones.
Del libro sí entresaco unas notas interesantes:
- A la solución de la ONU de los dos estados se opusieron Egipto, Jordania y Siria, (y el mundo árabe en general con Líbano, Irak y Arabia) que aspiraban a repartirse Palestina. Ésa es la principal razón de que no pudiera llevarse a cabo aquella partición que los judíos, entonces débiles, aceptaron. Jordania ocupó entonces Cisjordania y Egipto Gaza pero no lograron ir más allá.
- Hasta 1964, con la OLP, las organizaciones que se oponían a los judíos eran árabes, no palestinas. Los judíos querían Israel pero los árabes no quisieron Palestina hasta que se dieron cuenta de que la conquista del territorio por parte de los otros tres vecinos era imposible. Entonces, no antes, comenzaron a hablar de los palestinos a la vez que los expulsaban de sus países.
- La actual Autoridad Palestina carece de poder sobre los árabes palestinos y pierde las elecciones en beneficio de organizaciones abiertamente terroristas como Hamas y que llevan entre su ideario original la desaparición de Israel. Con esos interlocutores es difícil entablar negociaciones.
- Los judíos de Israel tuvieron mucho apoyo de los judíos de otros lugares para, por ejemplo, fundar universidades y desarrollar instituciones. Los árabes mandaban a sus hijos a universidades iraquíes o libanesas y no promovieron instituciones palestina, o nunca recibieron fondos árabes para ello.
- Los árabes se pusieron del lado de Hitler y de Sadam Hussein, lo que les hizo perder un apoyo en occidente que los judíos sí obtuvieron.
Por lo demás, el libro hace un relato muy sesgado que pasa de puntillas por la agresión del Yom Kippur, olvida la ocupación de Gaza por parte de Egipto o de Cisjordania por parte de Jordania de 1948 y sólo las considera ocupadas desde 1967, etc., etc. Y no justifica, pero disculpa; o no disculpa, pero justifica, la matanza del 7 de octubre de Hamas. No justifica ni disculpa, la posterior de Israel en Gaza.
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Traducción: Lydia Pelayo Alonso
Buena traducción, no he notado nada extraño aunque en este tipo de libros es mucho más sencillo traducir.
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*Historia
