Will Eisner es, por lo visto, uno de los primeros que llamó a sus tebeos “novelas gráficas” como forma de distanciarse del cómic americano de Supermán, Batman, etc. La verdad es que con los años muchos de éstos tomaron el mismo camino de encuadernarse y publicarse más como libros que como revistas periódicas y hoy las diferencias son más difusas. En todo caso, tiene pinta de que efectivamente abrió caminos para el tebeo: Sus dibujos son muy expresivos y aunque carezcan de color, resultan de lo más atractivos. De hecho, los he visto imitados en los tebeos de Giménez, por ejemplo. Y también lo de resaltar en negrita algunas palabras para enfatizarlas. No me explico cómo han compuesto una portada tan espantosa y tan poco representativa como la que se ve en la imagen, la verdad.
Para Eisner las viñetas no son un fin en sí mismo sino un recurso más para componer las páginas, que le quedan estupendas. También muestra a veces la misma escena desde diferentes puntos de vista, como si desplazáramos una cámara o cambiáramos de espectador. Pero los dibujos, a diferencia de otros tebeos más simplones, son sólo una parte porque el texto es igualmente importante para contar lo que pretende. La Avenida Dropsie, una calle del Bronx de Nueva York, se retrata mediante diversas historias enlazadas, con algún personaje que las atraviesa. Cada una parece independiente del resto pero juntas conforman una imagen muy vívida de unos cien años de la calle, tipo Érase una vez en América, y de cómo sus edificios y vecinos han ido cambiando. Es más, cada historia resulta un tanto amarga (entre otras cosas porque la vemos absolutamente real) pero el conjunto no lo es porque con él vemos que con todo lo malo que hay, la calle y su gente salieron adelante. Los problemas de las razas, los inmigrantes y cómo se agrupaban, cómo ellos mismos se hacían la vida imposible, el sindicalismo mafioso… todo eso está presente pero a pesar de ello la vida sigue.
Es para leerlo despacio y con tiempo para poder disfrutarlo a gusto.
*Tebeo
