Conocía al autor, que me gustaba moderadamente, pero lo que me atrajo fue la portada. En un tebeo los dibujos son muy importantes y el juego de grises con el detalle naranja me entusiasmó. Guy Delisle ya me había gustado por lo mismo en Escapar, éste en todos azules. Y la historia, aunque es muy diferente, tiene también ese toque de monotonía que yo entonces creía adecuado a un secuestro y ahora veo que es marca del autor.
Cuenta los veranos de su época de estudiante trabajando en una fábrica de papel… y que resultan ser bastante parecidos entre sí, la verdad. Por supuesto tiene sus toques aquí y allí; el sindicalista cuyo trabajo parece consistir en prepararse café, etc. (Los sindicatos tuvieron sentido y funcionaron en el siglo XX pero hoy han quedado más que obsoletos: nidos de vagos que no representan a nadie e instituciones corruptas que se limitan a apuntalar a los políticos que les dan de comer. Simbiosis perfecta con la que alguien tendrá que acabar alguna vez). Pero eso en el tebeo no está y lo que hay es poca cosa. Sin embargo, es ameno y lo que falta lo gana con las viñetas de las que ésta es otro ejemplo:

*Tebeos
