Uno se pregunta qué crítica tendría el libro si en vez de un chapero, Mitko fuera una prostituta. Quizá entonces los sentimientos del protagonista despertaran menos compasión por dura que hubiera sido su infancia. Y es que, lo que pretende ser una historia de amor con matices yo diría que es cualquier cosa menos eso, con matices, esos sí, dentro de lo políticamente correcto hoy día.
Me cuesta admitir que lo que describe sea amor ni nada parecido a ello por muchos matices que se quieran introducir. Y me da igual si es una prostituta o un chapero. He releído La tregua, de Benedetti para reconciliarme con sentimientos que merezcan la pena. Lo de Mitko y compañía es una relación tan vacía y amoral, tan triste, que a su lado la tristeza de Santomé es una juerga.
Sí, Garth Greenwell escribe bien y tiene frases interesantes: preocuparse es mirar algo durante el tiempo suficiente. Pero no podemos mirar muchas cosas a la vez y, por otro lado, es muy fácil apartar la vista. La cuestión es si queremos preocuparnos de todo lo que existe o si todo eso merece nuestra preocupación.
Por cierto, las traducciones acabarán consiguiendo que bizarro, como avatar, cambien su significado en español…
*Novela literaria
