Ten cuidado con lo que deseas, sobre todo en momentos de ofuscación, no vaya a ser que se haga realidad. Así podría resumirse una novela de Julian Barnes muy cortita y estupenda, otra buena recomendación.
Quizá excesivamente corta ya que creo que daba para algo más. Se echa de menos una mayor definición de los personajes, particularmente de Verónica. También habrá quien la encuentre excesivamente críptica. Sin embargo, tampoco el fondo del libro tiene más. Es un caso algo anómalo sobre el que podemos reflexionar un poco pero ya está. Ése, pues, me parece el mérito de la novela: una historia que va ganando en tensión, contada desde la tranquilidad de un narrador maduro, reflexivo, sin dramatismo, sencillamente. Si uno hace el esfuerzo de imaginar cómo contaría esta historia difícilmente podrá encontrar un modo mejor.
Son dos partes de aproximadamente el mismo número de páginas con una estructura parecida a la de Sábado, Domingo. La primera, una narración somera de los años de juventud que justifican la segunda. Ésta cuenta lo que sucede al final de la vida del protagonista en relación con la primera parte. Tiene un aire a Stoner pero mucho más cercano. Ambas partes bien contadas, directas y con el interés que despierta el hecho de saber que hay que llegar al final.
En medio, muchas reflexiones interesantes propias de una persona madura que más que una respuesta ha acumulado muchas y contradictorias: con el tiempo, la más firme de nuestras antiguas certezas se convierte en una más de las posibilidades existentes… y eso si es que no la hemos acabado de desechar por completo. O ésta de que nos pasamos la vida contándonos a otros con una historia cada vez más adaptada a nuestro gusto. O que la Historia es la suma de mentiras de los vencedores junto con los autoengaños de los perdedores. De esto último tenemos en estos últimos años un ejemplo clarísimo en España.
La traducción, tan mala como de costumbre. El traductor debería al menos saber escribir en el idioma al que traduce.
*Novela de intriga
