Por lo que he leído de Paco Roca más lo que me han contado he visto que abusa de la temática de la guerra española. Con independencia de que eso sea bueno o malo, me tiene ya más que aburrido. Cuando al abrir El faro me encontré con un miliciano desde la primera viñeta me dije: “otra vez no, por favor!”. Pero, a Dios gracias, no era más de lo mismo.
Sin quitar mérito a los tebeos de Paco Roca que son magníficos, Los surcos del azar adolecían de tener mucha epopeya heroica con poco fondo. El mérito le venía de su compromiso con la causa, de revivir las desdichas de tantos, más que en una historia interesante para el que ya conoce de todos esos malos años. En El faro sucede lo contrario. La guerra es sólo un lejano telón de fondo que en absoluto protagoniza nada y que, de hecho, podría ser cualquier guerra, y lo que importa es contar otras cosas mucho más interesantes.
El dibujo de El faro me parece más suelto que el de otros tebeos del autor. Quizá porque al tener pocos personajes resulta más fácil caracterizarlos. La historia es sencilla, un choque entre la realidad y las utopías. La prosa, llena de buenos diálogos: «no se puede ir por ahí, a la deriva, sin un sueño.» El color, azul grisáceo, negro y blanco, más que expresivo. Cortito pero magnífico tebeo.
Por cierto, que me congracio con Paco Roca después de escucharle en una entrevista que si bien el suele referirse a los «cómics» por costumbre, considera igualmente válido hablar de tebeo y le parece incluso más propio. Algo es algo.
*Tebeos
