Según se pone uno a leer se engancha a la novela. Y no por que lo atrape la tensión, que existe pero no es tanta al principio. Es más la habilidad de Dostoyevsky que haciéndonos saber muy temprano que habrá un crimen (basta con leer el título, por otra parte) se permite irse por los cerros de Úbeda sin que perdamos la atención. Hasta la larga carta de la madre se lee con fruición pues hay tiempo para digresiones.
Por supuesto, luego la tensión crece pues aún más que un crimen enerva la posibilidad de captura del protagonista, al que debiera perder mucho más su mal hacer y salva la suerte. Además, surgen historias paralelas que se entrelazan y que también captan nuestro interés y entre las que la novela va saltando sin parar un instante. En realidad, el crimen es casi lo de menos, pues obedece más a un impulso casi de experimentar que a otra cosa. Descubrir si se es capaz o no de matar, si se puede salir impune… Para ello hace falta un protagonista delirante, enajenado, tal vez extraordinario… que es lo que menos me agrada de Crimen y castigo.
Comprendo que es la esencia de la novela y que en pleno SXIX debió causar sensación. Pero me resulta muy ajeno y hasta trasnochado ya. Al menos Fortunata y Jacinta me pillaban más cerca o quizá aspiraban a menos, como también La Regenta, cuya trama principal es aún más sencilla, y me parecieron menos ampulosas. O tal vez es que yo lleve mal a los personajes atolondrados, cuando no desequilibrados, que se atormentan con soliloquios incoherentes.
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Traducción: José Fernández Sánchez.
No puedo saber mucho de la bondad de la traducción porque ignoro si es directa del ruso o ha pasado por otros idiomas. Hay alguna cosa rara, como la alternancia entre el tuteo y el usted, que por lo visto en ruso tiene alguna intención que no se traslada muy bien al español. Con todo, se lee bien a pesar del leísmo contumaz del traductor. Me he sorprendido encontrando la palabra, cohombros, que aunque no sé cómo era de de precisa, nunca había visto escrita. Gracias a ello he descubierto esa h intercalada que nunca imaginamos ni yo ni mi padre, (que es quien alguna vez los desayunó). También he podido ver escrita la canción de Malborough se fue a la guerra, que me ha hecho gracia.
*Novela
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De qué va. (Quizá no quieras leerlo).
Un estudiante misérrimo decide asesinar a una usurera a la que ha empeñado diversos objetos. Aunque la intención primordial parece el robo, en realidad es como un pasatiempo para él. Ni lo planea ni lo ejecuta con demasiado cuidado pero le sale bien, mata a la vieja a hachazos así como a su hermana menor que aparece repentinamente y logra huir sin dejar rastro. Sin embargo, a partir de ahí el temor a ser descubierto así como su cargo de conciencia le hacen la vida imposible. En medio de esa confusión es apenas incapaz de ayudar a su hermana a evitar una boda que la haría desgraciada. Será Sonia, quien se prostituye por necesidad y a quien conoce de forma casual con quien se sincere. Ésta le indicará la necesidad de entregarse para su culpa y lo acompañará a su prisión en Siberia.
