Una edición muy cuidada de una historia triste, dura, en la que el título te anticipa lo poco que puede el hombre contra la naturaleza. Cabría pensar de ello que la novela acabara en un maremoto pero no, el caribe colombiano y sus gentes se bastan para acabar con cualquier extraño sin necesidad de sucesos anormales.
En mi opinión la novela se salva porque es cortita. Más larga, por bien escrita que esté, se me haría difícil. Desde las primeras páginas nos vemos aplastados por tantos adjetivos sucios, oscuros, desapacibles… En eso me recordó un poco a La busca, de Baroja. Luego, a veces, al dejar atrás el puerto y adentrarse en despoblados, se atisba algo de luz aunque mortecina.
Primero estaba el mar tiene una prosa seca y a la vez poética. Sus imágenes son preciosas: un libro lanzado que vuela aleteando por el aire, el Country Club de Elena… Entre mil detalles nimios como el color rojo de las sillas de mimbre, se deja caer que al protagonista no le gusta cortar árboles. Luego, cuando el declive se va haciendo más pronunciado, contará cómo las motosierras se lanzaban como jaurías sobre los troncos y los despedazaban en una nueva claudicación. Tomás González apenas cuenta lo que sucede pero es capaz de evocarlo todo de manera que permite comprender perfectamente a cada uno de los personajes. Incluso se puede adivinar el pasado anterior a que J. y Elena arribaran a la playa sin que apenas hayas leído nada de él. El autor casi deshumaniza al protagonista al nombrarlo sólo con una inicial y, sin embargo, el lector sabe perfectamente todo lo que pasa por la cabeza de J. a la vez que se emborracha como si no hubiera un mañana.
La prosa tampoco exagera el dramatismo por más que las situaciones bien se prestarían a ello. Ese libro que revoloteaba como consecuencia de una discusión airada no pasa a mayores… aunque evidentemente supone un paso más en la desesperación. El momento más dramático de la novela se se plasma sólo con una frase “necesito un médico” pero no hace falta más. No hay florituras, la prosa es austera, casi áspera, pero eficaz. Logra transmitir muy bien el profundo esfuerzo que hacen todos los personajes en vano.
Sabiamente, de forma muy medida, en la narración se intercalan aproximadamente cada treinta páginas pequeños avisos de lo que sucederá, lo que es un acicate cuando la amargura pudiera ser demasiada.
Como decía, me ha encantado el libro, en parte también porque es muy corto.
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Lenguaje:
Sin duda el colombiano es más difícil que el argentino. Y Tomás González más que García Márquez. Hay muchas palabras extrañas aunque de la mayoría puede suponerse el significado. Pero las expresiones, incluso comprendiéndolas en su esencia, se pierden en gran medida. Y de algunas (“del putas”) no he logrado saber qué significan. Eso, sin duda, es una pérdida en la lectura que no llega a compensar el aire caribeño de la prosa.
*Novela

1 comentario
Marino
Como casi todo en internet, la palabra blog tiene origen inglés. Vendría a ser un acrónimo que ha ido evolucionando: web más booklog, luego web blog, y blog finalmente. El término booklog tiene un origen marítimo, era libro dónde se anotaban las incidencias de las naves y se guardaba en la bitácora. Una especie de armario o caja situado cerca del timón. De ahí cuaderno de bitácora, que es como algunos denominaban en español a los primeros blogs en pugna con la denominación en inglés. Pero, como en Trafalgar, esa batalla la perdimos frente a los hijos de su graciosa majestad. Tengo el pálpito de que al autor del blog que quiero recomendarles y que algunos ya conocen, le gustaría que hubiera triunfado la denominación cuaderno de bitácora. Él sigue llamando tebeos a los comics. Me refiero a nuestro compañero Guillermo. Sabemos que Guillermo es un lector voraz y sagaz. Como profesional nunca dejaría una estructura o un edificio sin ajustarse a normas legales y de seguridad y diría que, por analogía, como lector tiene una sensibilidad especial por lo que todo se ajuste a la gramática. Posee un detector especial para expresiones, palabras o giros que se salen de la norma bien en el original en español, bien en una traducción. Es defensor contumaz de las tildes diacríticas. Cómo no, todo esto es una seña de identidad que Guillermo traslada a su blog. Las referencias que contiene son muy numerosas creo que sobrepasaran las quinientas. Ensalza a Delibes en general, a muchos libros de Almudena Grandes en particular; tiene predilección por los libros de historia de España. Es un apasionado de la buena confección de un libro. Se permite cuestionar obras consagradas como el Quijote.
El blog es, según confesión propia, un recordatorio de muchos de los libros que ha leído. Si bien en todo ávido lector hay un escritor en ciernes y por tanto las reseñas son un pretexto de Guillermo para escribir de las cuestiones que le interesan. Su blog tiene apostura de arquitectura nórdica. Como si de una estructura de su admirado Aalto se tratara, el blog está perfectamente racionalizado y estructurado. Por años, por preferencias, por autor, por géneros. Todo está etiquetado. Incluso tiene un apartado especial para aquellos libros adictivos cuya lectura es difícil de abandonar. Entre las ultimas entradas están dos libros de Tomás González con cuya apreciación coincido.
En fin, si todavía no lo han visitado, yo me acercaría a este blog o, mejor, a este cuaderno de bitácora. Encontraran reseñas numerosas, ordenadas y sobre todo enjundiosas.