La palabra bonita

Elisa Gabbert

Guillermo del Campo
Fecha: 21 de julio de 2022
Categoría: Ensayo

De las muchas cosas de las que coincido con esta colección de pequeños ensayos es en que la familiaridad es agradable. Comparto que la música gusta más cuando uno ya la ha oído alguna vez y “le suena”; que las películas, como las novelas, se disfrutan más cuando uno casi, sólo casi, es capaz de anticipar una pizca algo de lo que va a suceder; que el mejor de los platos requiere de una cierta adaptación del paladar para disfrutar si es muy diferente de lo que estamos acostumbrados a probar… Pero Elisa Gabbert lo lleva más allá y afirma que posiblemente ésa sea una razón por la que uno encuentre a su pareja cada día más atractiva y en cambio se encuentra a sí mismo cada vez peor ante el espejo. La familiaridad con la imagen ajena, la mejora. En cambio, un par de vistazos diarios al espejo no pueden competir con tantísimos recuerdos de nosotros mismos más jóvenes e idealizados.

La palabra bonita va enlazando muchas lecturas y algunas películas para trenzar un montón de reflexiones sencillas, cotidianas, muy agradables de leer. En alguna ocasión incluso desliza ideas que hoy en día son casi inadmisibles pero que yo he leído con gusto sabiendo (o queriendo saber) que no traspasaba ningún límite real y que sólo me asomaba al abismo de lo políticamente incorrecto.

La traducción me parece buena. Además tiene muchas notas aclaratorias, que es estupendo. No era fácil; a veces era imposible porque, por ejemplo, los análisis de la palabra “bonito” no pueden tener traslado directo al español en la medida de que “pretty” y “bonito” no son exactamente lo mismo ni se usan de la misma manera en inglés y en español. Por eso he lamentado tanto que la autora sea americana. Por eso y porque no conozco más que algunas de las muchas lecturas que menciona. Pero ahí la traductora tiene poco que hacer. Sin embargo en alguna ocasión usa palabras que me resultan muy extrañas: “estepicursor”, por ejemplo. He detectado esto en más traducciones: quizá al encontrarse con una palabra desconocida y tirar de diccionario no es fácil caer en que lo que en las llanuras del medio oeste americano debe ser común, en España no lo es tanto incluso aunque tengamos una palabra para ello. Yo diría que mejor que hablar de los estepicursores habría sido preferible referirse a los grandes o matojos secos que van rodando con el viento. Lo certero de una palabra se pierde si hay que acudir a Internet para apreciarlo.

De todas maneras me encanta cuando habla del adecuado nivel de “escriturez” que ha de tener la prosa, del exceso de comas que tiene Años luz, de Salter, que el proceso creativo funciona mejor cuantas más veces se interrumpe, que los títulos nos dirigen la lectura cuando estamos comenzando a transitar a trompicones por las primeras páginas, del arte de los párrafos y de cómo los superventas los hacen muy escuetos y los combinan con capítulos cortísimos… De lo mejor que llevo leído este año.

Traductora: Esther Cruz

*Ensayo

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