Tebeo recomendado por un experto, no me ha defraudado en absoluto, al contrario. Lo primero que me gustó fue el tipo de dibujo, con aspecto de boceto y colores monótonos… pero que en realidad esconden una gran riqueza y expresividad. Jesús Colomina despliega un repertorio de medios impresionante: escorzos, emisiones televisivas, mobiliario futurista, entornos apocalípticos, viñetas gigantes, cuadrículas repetidas, páginas negras, páginas blancas… Se lo puede permitir porque tiene casi cuatrocientas páginas para ello. Lo que en un tebeo más corto resultaría abrumador, aquí es variado. Y como tiene tantas páginas cargadas de dibujo y texto, tiene sitio para incluir muchas historias que aunque sólo giran en torno a la principal, también enriquecen muchísimo la narración. Le da hasta para introducir pequeñas moralejas bonitas como la del escritor, la del cuadro colocado al revés para forzar el que hablen de él, ése que acude a una cita previamente anulada por si se produce un milagro…
Hoy es un buen día para morir sucede principalmente en un Madrid apocalíptico similar a Gotham City. Pero, y eso es un gran atractivo para mí, es un Madrid reconocible en muchísimos comercios, bares, edificios y calles que lo hace muy cercano. Parece que los cadáveres colgados del tendido eléctrico como si fueran zapatillas me son más verosímiles con los Jerónimos al fondo. Y, pese a que la historia es dura, resulta muy sugerente. El virus de la tristeza asola la ciudad y sólo son inmunes quienes sienten alguna pasión por algo. Una selección darwiniana a la que sobreviven muy pocos.
Pero por si un Madrid reconocible no fuera suficiente, reconocemos con tristeza mucho de lo que sucede con la epidemia: un gobierno que oculta los números reales de muertos, mascarillas y guantes como signo de desconfianza hacia los demás, estados de alarma abusivos… incluso un médico que miente descaradamente por televisión!
Ah, y por si fuera poco, un disco que completa al tebeo en lo que me parece un alarde de medios. Espectacular, la verdad.
*Tebeo
