Brañaganda

David Monteagudo

Guillermo del Campo
Fecha: 6 de septiembre de 2021
Categoría: Sin categoría

Recordaba, de cuando lo leí hace ya casi diez años, que me gustó y que no me gustó pero nada más. Leído ahora, efectivamente me gusta y no me gusta. Me gusta cómo empieza, con ese vuelto tan cinematográfico, cómo presenta a los personajes, cómo transmite la tensión… Me gusta que el adulto cuenta bien sus recuerdos de niño y cómo los interpreta, las leves señales que te va dando de los muchos problemas que se entrecruzan. Incluso el aire de cierta magia que envuelve la primera parte de la narración en la que usa un lenguaje muy cuidadoso. Tenía subrayada una frase: hay gente cuyo único lujo posible es ser generoso. Qué gran verdad y qué idea tan equivocada se tiene normalmente de lo que es la generosidad confundiéndola con lo que no son sino inversiones hechas con lo que al «generoso» en realidad le sobra.

Pero David Monteagudo se atasca a partir de la mitad, en la cocina de Besteiro, y luego, al final, se despeña completamente en una mezcla de convencionalismo algo sórdido con una moralina sobrenatural bastante pobre, todo velado por lo no acabado de contar probablemente porque ni se sabe qué ni mucho menos cómo. Y, claro, a uno le queda un regusto amargo y como de engaño.

La ventaja de este blog es que me recordará todo y, en el caso improbable de que me ponga a releer Brañaganda dentro de otros cuantos años lo dejaré a la mitad, que eso sí merece la pena.

*Novela de intriga

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