El título echa un poco para atrás por la equidistancia pero el contenido es inequívoco al condenar la imposición que pretende una minoría de catalanes tanto en Cataluña como en España. Imposición ilegal y absolutamente antidemocrática como tantas otras en la Historia. Es lo malo de los fanáticos: son incapaces de ver la realidad y así lo reflejan Borrell, de Carreras, López y Piqué.
Lo más interesante me parece el relato de la historia reciente en Cataluña, historia que hemos vivido desde fuera y que conviene recordar. Sorprende lo farragoso y hasta cierto punto ambiguo de la parte de Piqué. Los complejos no nos abandonan. En estos días aciagos de Octubre de 2017 son muchos quienes creen que la democracia y los derechos de las personas, en este caso de la mayoría para mayor delito, se defienden con timidez monjil y así nos va. Fueron muchos los que lucharon y sufrieron por la Democracia tanto en España como en el mundo pero nos hemos vuelto indolentes en la defensa de nuestros valores. Rechazamos las imágenes del telediario en un mal entendido civismo que a la vez es capaz de tragar cosas mucho más graves.
Más de una vez los catalanes nos han enseñado mucho al resto de los españoles. La última, el estado de las autonomías al que llevaron a una sociedad que, en el 75, no tenía algo así entre sus preocupaciones. Pero lo hicieron con el famoso “seny”, persuasión y argumentos. La fuerza se la dejaron a los terroristas pero ahora también hacen uso de ella. Costó años que España rechazara con claridad el terrorismo de ETA. Esperemos que no tardemos tanto en rechazar este sin sentido de Cataluña. Y entre tanto, soportaremos las pseudocívicas condenas de la violencia “venga de donde venga”.
*Pensamiento
