Lo busqué intrigado por un comentario acerca de que cada capítulo estaba dedicado a uno de los términos de la famosa ecuación (incluso el de “igual a”). Interesado sobre qué podría decirse de ese símbolo, gracias al libro descubrí que en realidad… muy poco, tal como cabía esperar. Quienes presumen de lecturas sesudas suelen engañarse con cualquier acertijo sin resolver y se esfuerzan en ver algo profundo donde en realidad no hay nada.
También pensaba que David Bodanis sería menos divulgativo, la verdad. Es posible que hayan sido mis falsas expectativas las que me hayan defraudado pero lo cierto es que el libro no me gustó. No esperaba leer breves apuntes sobre la vida de diversos científicos ni la carrera por fabricar la bomba nuclear sino buenas explicaciones de las teorías de Einstein. Y salvo la relativa a por qué la velocidad de la luz es insuperable, el resto me ha interesado poco.
*Saber
