Menudo tocho pero qué interesante. Se trata de una microhistoria de la II República en La Mancha. Menos, en un pueblo de La Mancha de cuyo nombre me acuerdo: La Solana.
Paso a paso, evento a evento, Fernando del Rey va dando detalles minuciosos de personas, hechos, periódicos, etc. Uno se hace una idea muy precisa de muchas cosas y, sobretodo, del maniqueísmo y el sectarismo que se impuso en aquellos años. Sectarismo que no fue patrimonio exclusivo de nadie pero que no cabe duda de que, al menos en La Solana, tuvo como protagonista principal a la izquierda de la época.
Sólo me atreví con esta microhistoria tras ver que la recomendaba y prologaba Mercedes Cabrera (ministra del PSOE) y que la publicaba el Ayuntamiento (del PSOE) y la JCCM (del PSOE). Cabe preguntarse si se la habrán leído porque no es frecuente tanta libertad de expresión incluso en nuestros días, ni de un lado ni del otro, de modo que enhorabuena a este lado.
.
.
Reflexión que bien podría estar en los Pretexto:
Está muy en boga reclamar un cambio de forma de estado y que España pase a ser una república. Personalmente no haría cuestión de ello aunque creo que es preferible disponer de un rey neutral y no sujeto a votaciones, que a un presidente que, además de estar expuesto a las mismas presiones que un rey, añada las políticas y electorales. Sí, es absurdo heredar un cargo así pero, al fin y al cabo, funciona y es parte de nuestra historia, como de la de países tan prestigiosos como Reino Unido, Japón, Holanda, Bélgica, Suecia, Noruega o Dinamarca. Y puestos a pensar en corrupción, algunos presidentes de repúblicas como en Francia o en EEUU han resultado ser similares a algunos reyes.
En realidad, tampoco la discusión entre república o monarquía es relevante para la mayoría de los españoles. Los que hacen de esto una cuestión fundamental, esos republicanos acérrimos (no sé de monárquicos tan militantes), son unos cuántos de dos tipos: los que la reclaman como cortina, tras la que disimulan un poco su independentismo para atraerse a algún despistado (y para los que la forma de gobierno de una España desaparecida sería irrelevante), y los revanchistas, que buscan reescribir la historia de la Segunda República. Una República idealizada cuya realidad no contó entonces con el apoyo de las democracias europeas ni con el de la mitad de la ciudadanía española.
No estoy de acuerdo con ninguno de esos recalcitrantes y, menos, cuando ninguno de los dos muestra el menor respeto hacia el sistema democrático actual. Hoy, esos irredentos militan en partidos cuyos estatutos dicen perseguir abiertamente la república (cuando pretender la monarquía no estaba permitido en 1931) porque nuestra monarquía parlamentaria actual sí es un sistema democrático de verdad. En todo caso, si los republicanos de bien (no los independentistas ni los revanchistas) quieren el cambio y resultaran ser mayoría sobre los monárquicos de bien, no veo mayor inconveniente. Incluso les haría una sugerencia: dado que los símbolos son muy importantes, creo que esa tercera república, a ver si a la tercera fuera la vencida, debería contar con el himno de Riego, que aún siendo poco solemne, al menos tiene letra y tiene un origen muy digno ya que surgió para enfrentarse al infame Fernando VII. También debería usar esa tercera república el escudo con la corona mural que, junto con el himno, fue símbolo de las dos repúblicas anteriores que hemos tenido. Y debería, por último, mantener los colores de la bandera actual porque, además de no ser monárquica en origen (era simplemente de la Armada, diferenciándose precisamente de la del rey), fue también la bandera de la Primera República y es de las banderas más antiguas del mundo. Pero, sobre todo, porque la bandera de la de la franja morada, además de ser muy fea, viene del error de confundir el color del pendón de Castilla y de sus comuneros, que no era morado sino carmesí.
*Historia / *Pretextos
