Si algo me sigue impactando en esta enésima relectura es la crudeza del narrador. Cela retrata un ambiente sórdido, de una miseria moral sólo justificable por la situación de miseria física. La historia es en un presente rabioso en el que el futuro es mucho menos que incierto y el pasado más vale no recordarlo.
Los diálogos, cargados de sentencias huecas. Pero por encima de todo eso, una narración que alterna el sarcasmo más descarnado del autor con otros pasajes cuya mera descripción ya se basta para calificarlos. Y, sin embargo, ¡qué gran novela!
Tres días escasos, unos personajes que van y vienen (algunos solamente pasan) unas microhistorias que se retoman casi por casualidad y que le dan gracia al libro y unos pasajes que se entrecruzan casi sin darse cuenta. Para rematar, un final admirable, tan incierto como el resto de la novela. Diría que más que rematar, completa porque aunque son pocas páginas, como tantas veces pasa, no son una guinda sino absolutamente imprescindibles. Sin ellas, La colmena sería una foto de unas cuantas abejas.
*Novela literaria
