La vida negociable

Luis Landero

Guillermo del Campo
Fecha: 14 de octubre de 2018
Categoría: Mis mejores, Novela literaria

Se preguntaban en La noche de la usina si los malos sabrán que lo son o ni se enteran. Aquí, el amigo Hugo atisba sus defectos, sabe que se no se porta bien pero bracea echando mano de un optimismo digno de mejor causa para salir a flote sin parar en lo mala persona que es. Desde ese punto de vista La vida negociable no me gusta porque es la historia de una mala persona. Sin embargo, es una mala persona que se me antoja de lo más real y cotidiana. Alguien irreflexivo que actúa por impulsos absurdos y ridículos muchas veces y que carece por completo de un soporte moral, ideológico y cultural al que agarrarse. Sin llegar a la vileza de Hugo, he conocido a unos cuantos así.

Paralelamente también tiene algunos buenos impulsos. Pocos pero que salvan mínimamente al libro de llamarse Historia de un canalla. (Leí hace tiempo ese libro y me pareció lamentable por todos los conceptos). Eso y la prosa de Luis Landero, magnífica, con palabras poco frecuentes para los libros pero muy frescas, le dan un poco de aire. La invención de la palabra «pelucando» es estupenda: imprescindible para la historia, la crea perfectamente con arreglo a los cánones. Me parece un estupendo recurso cuando no puedes repetir una y otra vez un sintagma largo como «el cliente de la peluquería» o «al que le estaba cortando el pelo». Hay que ser capaz de encontrar soluciones a los problemas del lenguaje y encontrarlas de la manera más respetuosa posible si pretendemos que se nos entienda.

En cambio, la historia en sí se queda un tanto desdibujada. Aunque se supone ambientada en el Madrid de hace no mucho, me ha resultado un tanto dudoso el momento, la edad de los personajes, las relaciones, lo que finalmente ha pasado… Me ha recordado vagamente a los Juegos de la edad tardía del mismo autor, que tampoco me entusiasmó, y del que sólo recuerdo esa especie de vaguedad incierta.

Sí he sentido la soledad de un hijo único mal llevado, el egoísmo de padres e hijo y descripciones muy buenas acerca de los celos. Dialécticas que parecen absurdas pero que por desgracia sé muy reales. Casi es una novela picaresca, o una especie de Bonnie and Clyde, en muchos tramos que mejora a trompicones en una mezcla de destino inevitable y forja del mismo a golpes. En todo caso, no me gusta que la vida sea ir de camino a lo que salga, como le pasa a Hugo.

Hay una comparación muy bonita, y vívida para mí, del sonido celestial que acompaña a la madre al acercarse. Pero esa misma comparación se repite más adelante en un momento mucho más feo. No sé si será intencionado pero ciertamente lo uno anula a lo otro y queda el gris.

*Novela literaria

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