Resulta que se trata de una edición de una novela de los setenta en vez de una novela reciente como yo creía. Es la segunda vez que la leo, la primera me dejó bastante indiferente. En esta ocasión le he cogido más gusto sin que tampoco me entusiasme. Algún problema de traducción como no distinguir entre una biblioteca y una biblioteca de préstamo me dificultaron un poco la lectura. A cambio, recordé algo del entorno de Guillermo Brown que tanto me gustaba.
Es un retrato de la Inglaterra costera y huraña contado con sutilezas y algo de humor pero plano, de emociones tan contenidas que apenas se transmiten al lector. Me recuerda a Asterix en Bretaña:
-Bondad graciosa, me lleno de jolgorio al recibirte.
-Yo también estoy locamente dichoso de poder saludarte.
Al acabar de leerlo uno duda de si esas emociones existen siquiera o de si se trata de una mera crónica. Crónica de algo que tampoco merece demasiado reportaje, ¿dónde está el coraje en abrir una librería?
Me parece significativo que la película basada en el libro, muy fiel al mismo, se aparte de él en unos poquísimos minutos para poder darle así algo más de vida, un sentido, a un relato que carecía de él.
PD. Resulta que, al decir de un chalado, Penélope Fitzgerald clama en cada página en una denuncia del nazismo y que lo que pasa es que carezco de conciencia política.
*Novela literaria
