Los libros de relatos deberían llevar la recomendación de no leer más de uno al día. Sólo así se pueden saborear adecuadamente. Cuanto más corto es el relato más tiene que poner el lector de su parte pues más sobrentendidos hay y más flecos se quedan sueltos. Y eso, unido a la necesidad de ponerse en situación cada pocas páginas, una media de siete en este caso, y que en esas mismas hay que acabar y digerir la sorpresa final, resulta muy cansado. A cambio los relatos cortos tienen una ventaja evidente: lo que pone el lector probablemente será de su gusto y por tanto es más fácil que quede contento.
Quizá, y es el caso de muchos de los relatos de este libro, la necesidad de condensar mucho en pocas palabras lleva a una prosa excesiva: “ángel caído en la ciénaga del desamparo”, “ataque de obuses de piedra”, “cohorte de féminas”, “bocetan esos porvenires”, “pentagrama dibujado por el persistente ulular del viento”… Pese a esos esfuerzos me parece que esta prosa transmite poco y que la fuerza se reduce a lo que uno quiera sentir de lo que se narra.
Y eso tampoco pasa siempre: en el libro hay varios relatos ambiguos, escasos, quizá La bañera o Pasajeros, en los que ni en el fondo ni en la forma encontré ese algo que me atrajera. En cambio hay otros relatos en los que los hechos descarnados traen consigo la conclusión final: por ejemplo, la asimilación del soldado al asesino sin apenas matices de Tizas de plomo. No dejan mucho para pensar, son como un golpe que antes de sentirlo ya está vendado.
Los relatos que más me gustan del libro de Miguel Ángel Molina son esos que simplemente esbozan una situación difícil y dejan que sea el lector quien la remate con todos los pormenores que desee. Aves migratorias o Aquí no puedes quedarte, El proyecto, son buenos ejemplos. Creo que ese último es el que más me ha gustado porque me trae a la memoria las excusas hipócritas que tantas veces se esconden tras un pretendido amparo de los hijos. Pero, como decía, no sé si no debería reclamar para mí una parte del mérito pues pongo yo en el cuento tanto como me cuenta.
*Relatos
