Sabía algo de Jason Stanley y me llamó la atención la edición de este libro en español, que te grita desde las mesas de las librerías. Leí el prólogo allí mismo y me resultó tan cargante que pensé que prefería leer el original. Me equivoqué, porque el prólogo no hace sino seguir la línea del autor: todos los males, todas las malas prácticas, todos los abusos tienen un único origen: el fascismo. No es que se equivoque en el diagnóstico de los problemas sino que reduce a los que los causan a un único grupo. Un grupo en el que, por otra parte, mete a todo el que no piensa como él, sin matices. Sigue exactamente los pasos que critica: la política del ellos y nosotros.
Pretendiendo apoyarse en la autoridad de Hannah Arendt carga contra Hitler pero deja de lado las menciones de la autora hacia Stalin. En realidad, la tesis del libro es sencilla: Trump es el fascista que está a la cabeza del partido fascista americano (el partido Republicano) que lidera a todo el fascismo mundial en el que se incluye a casi todo el espectro político español.
Por supuesto que los ejemplos de las maniobras para tomar y mantener el poder son lamentables y peligrosas. Como también lo son Hitler y Trump (aunque a muy diferente escala que no parece percibir el autor). Pero se olvida que esas maniobras son la biblia de las ideologías extremas, no sólo de una de ellas, y que, en realidad, de quien habla Arendt es del totalitarismo cualquiera que sea su base. Este libro es un claro ejemplo de la inmoralidad que producen los extremos: todo vale, hasta lo que critico y combato, para lograr mis objetivos.
*Pensamiento
