Decía un conocido que su sobrino tenía una edad muy mala, que no estaba ni para puros ni para chuches y algo así me pasa a mí con este tipo de libros tan divulgativos. Quizá hace unos años los cogía con más gusto pero la verdad es que ya desde la presentación a la que tuve ocasión de asistir me di cuenta de que Latín lovers no era para mí.
Reconozco el mérito de Emilio del Río y la bondad de su propósito, como también el del programa de radio que da origen al libro y que en ocasiones he escuchado. Sin embargo, quizá por esa necesidad de llegar a todo el mundo, hay demasiadas cosas conocidas y poca enjundia en mi opinión. Además, quizá también como consecuencia del programa de radio del que se deriva, sus páginas disparan sin parar palabras como una ametralladora y apenas da ocasión de digerirlas por más que las acompañe de películas y canciones para aligerarlo un poco.
Estoy convencido de que el autor es capaz de mucho más aunque quizá no resulte tan rentable, no sé. En todo caso, me agrada que hable español y que cuestione lo de presidenta, o periodisto. Cabe preguntarse, ¿hay alguien culto que defienda esas cosas?
*Saber
