Pensé que tal vez en tebeo las aventuras de P. Reverte me resultaran más atractivas y la verdad es que acerté de lleno. Todo el repertorio de sentencias y sobrentendidos que a mí me resultan tan artificiales, casi tan infantiles en sus libros, en un tebeo resultan mejor.
En realidad está de moda eso de leerle el pensamiento al protagonista del tebeo más que seguirle los diálogos, Blacksad es otro ejemplo. Es frecuente que el protagonista tenga momentos dramáticos en los que afirme cosas como “era esto o lo otro, pero yo sabía que no tenía alternativa”. Un problema de Reverte para mí es que esos momentos se repiten demasiado. Pero Max, en un tebeo, se lo puede permitir más fácilmente.
El dibujo, muy particular, resulta atractivo, lleno de escorzos imposibles y viñetas preciosas. El color aquí es bastante plano pero es que el dibujo no permite recargar más y, la verdad, el resultado es muy claro y bonito.
Están muy bien las explicaciones que aparecen para justificar el trabajo de documentación previa de S. Rubio y Rubén del Rincón . Eso permite ese laconismo que tanto le gusta a Reverte sin resultar excesivamente críptico. Aunque siempre le queda algo de su habitual menosprecio al lector y no puede evitar meter lo de las tres dictaduras españolas del SXX.
La historia se desarrolla en muchos escenarios, el tebeo es largo, y está muy bien armada. Quizá sea injusto que hable tanto de Reverte y no del guionista cuando creo que éste ha hecho un trabajo magnífico. No he leído el libro en el que se basa este tebeo pero recuerdo la película de Alatriste y el desastre que el guionista hizo metiendo con calzador tantas cosas en un par de horas y no puedo menos que valorar el resultado de Max. Bien hilada a pesar de lo variada, la historia es atractiva y sorprendente. Por otra parte, me sería imposible hablar mal de un escritor moderno que no se pone estupendo y admite, nada menos, que hay tebeos, cómics y novelas gráficas según quiera uno llamarlas, sin ánimo peyorativo para nadie!
*Tebeos
