Se trata de una edición limitada, un regalo, de tres relatos La princesa y el granuja, La pluma en el viento o el viaje de la vida y Un tribunal literario. Tres relatos, cuentos en algún caso, que dan buena cuenta de la maestría narrativa de Galdós.
Los temas tienen hoy un interés dudoso pero es la prosa y el tiempo pasado, éste ni mucho ni poco, lo que los hace tan gratos de leer. El primero, un cuento que da gana de leer a un niño… si no fuera porque tal vez no entendería buena parte del vocabulario. A medio camino entre El soldadito de plomo o Pinocho, es una delicia la fuerza narrativa y la ironía que contiene. También ver el lenguaje de entonces, similar pero no igual al de hoy. “No ve tres en un asno”, “modas que tanta boga tuvieron”, son expresiones que relacionamos bien con las actuales pero que enseñan cómo el idioma va evolucionando. También aparecen estupendas palabras ya en desuso como “majagranzas” y afloran otras de uso hoy corriente como “cursi” para cuyo empleo Galdós tiene que recurrir al respaldo de la RAE.
El tercero, El tribunal literario, tiene un fondo fácilmente trasladable a hoy día pero, de nuevo, me parece irrelevante frente a comentarios tales como “la esmeralda engastada era tan grande que parecía falsa. Y lo era, en efecto, al decir de la mayoría”. De qué forma tan seria Galdós se ríe de los espantajos que pone por personajes.
Quizá sea el segundo relato el que menos me ha gustado: ni el tema ni cómo lo cuenta me producen resultan atractivos. En todo caso cualquier cosa es mejor que el prólogo de esta edición, que entre lo que se excede con la puntuación, la mala sintaxis y las frases de diez o doce líneas resulta casi ilegible. Y eso, sin mencionar las faltas de ortografía.
*Clásicos
