En relatos cortos parece que tiene más cabida el llamado realismo mágico por más que el reconocimiento se lo lleven los libros más largos. Aunque el más representativo sea Cien años de soledad, Crónica de una muerte anunciada o El amor en los tiempos del cólera también son ejemplos de historias más o menos largas con las exageraciones y fantasías del género. Más reciente, y también largo, tenemos el éxito de La península de las casas vacías. Parece que a un relato corto se le da por supuesta la posibilidad de fabular y, sin embargo, me parece más difícil porque hay menos espacio para armar algo coherente en unos mundos que primero es necesario imaginar. Eso me pasa un poco con estos doce cuentos, que se me quedan cortos, quizá por que conozco la capacidad del autor.
Ya el prólogo que cuenta los avatares de esos doce cuentos hasta su publicación resulta cautivador. Luego, María dos Prazeres y Nena Daconte se disputan el protagonismo personal mientras diversas ciudades pugnan por la capitalidad de unos relatos estupendos. Hasta Madrid pasa a tener mar, casi océano…
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Traducción y lenguaje:
Me llama la atención que García Márquez escriba “después que” en vez de “después de que”, sin la preposición. Tal vez en Hispanoamérica sea correcto o tal vez sea como lo del populismo a golpe de revólver…
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*Relatos
