Reseña, Juan Eslava Galán, La mula

La mula

Juan Eslava Galán

Guillermo del Campo
Fecha: 2 de febrero de 2026
Categoría: Sin categoría

“Un brillante alegato antibelicista enmarcado en la guerra civil” reza la el subtítulo de La mula. No diría yo tanto, porque ni me parece tan brillante ni tampoco tan antibelicista. Diría que es una novela con escasa intención de novelar y con mucho interés por reflejar una situación, la de media España en la guerra civil, que normalmente la otra media se empeña en ocultar. Por eso la historia es bastante anodina, con cabos sueltos y en realidad sin mucha enjundia. La idea no es contar una historia sino reflejar los sentimientos y vivencias en unos meses, los finales de la guerra, en los que la inmensa mayoría estaba deseando volver a su casa vivo. No es exactamente antibelicista porque los personajes asumen la guerra como una realidad que, si bien produce multitud de absurdos, no por ello deja de existir y ellos de participar en lo que les toca. Tampoco diría de la prosa tanto como que es brillante aunque trate de remedar el habla de los pastores y, en particular, el de Jaén (menciona hasta los ochíos). Es un relato contado en presente, quizá porque así se mueve menos a la reflexión y resulta más fotográfico.

Juan Eslava Galán trata de pintar un cuadro realista de tanta gente, esa media España, que se vio arrastrada a la guerra por la intransigencia de la otra media dividida a su vez en dos mitades antagónicas. Ahora que hay polémica sobre quién gano o perdió la guerra, reconozco que no la perdieron todos pero sí que la perdimos casi todos. (Aunque en menor medida, hoy seguimos sufriendo aquellos excesos). Y que los que la ganaron fueron cuatro gatos, idénticos a los que tenían en frente y a los que querían aniquilar. Esos, los extremistas que nada querían con la Democracia y que se negaban a todo diálogo son los que en unos casos ganaron la guerra, en otros la perdieron más estrepitosamente y entre ellos destrozaron la vida del resto. Esos extremistas que hoy también existen, pero que en 1936 aumentaron en número hasta anular a republicanos y a monárquicos de bien y en general a cualquier posibilidad de entendimiento. Y eso es lo que refleja el autor con el cabo Castro, el Churri, el Chato y alguno más. Gente que nunca hubiera llegado a las manos y que nada querían saber de quienes les empujaron a ello.

El mérito del libro está en limitarse a dar voz a esa gente sin meterse en más dibujos, en reclamar de un modo tan discreto el papel de quienes nunca debieron verse aplastados ni por unos ni por otros y que, esos sí, eran muchos más aunque los Queipos y las Pasionarias se empeñaran en disimularlo.

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*Novela

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De qué va. (Quizá no quieras leerlo).
Las andanzas de un cabo que se ocupa de las mulas de una compañía durante los últimos meses de la guerra civil española: se echa novia, cuida de una mula en particular, se convierte en inesperado héroe…

 

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