Novelita corta del famoso autor americano que tal vez en su época fuera innovadora pero que ahora está bastante trasnochada. Hace un relato en forma de diario de la convivencia de Adán y Eva, primero en el Paraíso y luego, tras la manzana, en el mundo terrenal. Lo que al principio es desconfianza y extrañeza entre ambos acaba en cariño y ternura.
Aunque se basa en estereotipos de hombres y mujeres que hoy serían criticadísimos, lo cierto es que no deja de ser una defensa de la vida en pareja basada en algo más. Claro que eso tampoco eso sería hoy muy bien acogido.
Lo que me parece un horror es la fábula en sí, que juega a que el lector se dé cuenta de lo que Adán está descubriendo y que es verdaderamente pueril. “Manar agua de los orificios por donde se ve” es llorar. Con toda seguridad Twain no fue un referente para que Mendoza escribiera Sin noticias de Gurb.
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Traducción: José Ramón Monreal
La novela tiene un desarrollo tan malo en mi opinión, que da un poco igual la traducción. Al menos las construcciones son correctas y para el resto, a saber, tampoco me merece la pena averiguarlo.
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*Novela
