A lo tonto, a lo tonto ya es el cuarto libro que leo del autor y creo que será el último, a pesar de que es el que más me ha gustado de él. Como otras veces, comienza de una manera intrigante para después pasar a contar una historia de otro tipo. Son de mar es una especie de alegoría mitológica con algo de Las mil y una noches actualizado al siglo XX con algo de fábula y hasta de realismo mágico, si nos ponemos. Un poco excesivo pero que no está mal. Y la historia que queda detrás también tiene su interés más allá de las primeras páginas.
La prosa está bien aunque tampoco me acaba de convencer del todo, con falta de algunas comas y palabras mal usadas. (Las puestas no se “ejercen”, los náufragos necesitan de un barco hundido de por medio para serlo, que no es el caso de Ulises…) En particular es llamativo que Manuel Vicent no sólo no distinga “hacer agua” de “hacer aguas” como sucede ahora mismo con tanta frecuencia en las metáforas, sino que allá por 1999 lo usara, mal, ¡para una embarcación!
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*Novela
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