Libro divulgativo que tiene una mezcla de muchas cosas: efectivamente trata de la historia de la banca y el dinero pero a grandes rasgos, explica conceptos esenciales pero de manera poco sistemática, se mete en la etimología de algunas palabras de economía y cuenta anécdotas o detalles sueltos que dentro de esa miscelánea que es el libro, también tienen su interés. Sin embargo, se queda escaso de historia y con ello, en mi opinión, me pierdo por falta de conocimientos de economía: yo pensaba que a través de los pequeños pasos de la Historia iría entendiendo la complejidad creciente de la economía pero no ha sido así.
Quizá lo más interesante para mí hayan sido algunas reflexiones tales como que la economía es cuestión de tiempo y de confianza (finanzas de fin y fiduciario de fe) o la explicación de cómo la emancipación de los esclavos en la guerra de secesión americana fue un camelo (y, como consecuencia, el racismo sigue allí bien instalado). Que las razones de independencia de las trece colonias, generar su propia industria sin depender de la inglesa, eran las mismas que luego tuvieron los estados sudistas con peor fortuna: el norte impuso su economía como la impuso a sudamérica (cuando no impuso directamente a su ejército como en Cuba o México).
Las palabras son importantes (1) y López Herrador explica también que el banco central americano se llama Reserva Federal para potenciar la idea de que era público si serlo y que no era un banco aunque lo fuera. Lástima que en el libro haya tantos errores de concordancias y sintaxis.
Aunque no creo que se corresponda con historia de la banca, el libro sí cuenta episodios históricos con explicación económica: Wellington arrasando España para defender a Portugal o la segunda guerra mundial. De ésta, el autor destaca cómo, aunque los agresores fueron Alemania y la URSS, Francia e Inglaterra sólo declararan la guerra a la primera. Y es que el dinero es lo que mejor destapa a la hipocresía.
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(1) Otras palabras que menciona son “crédito” (de creer), “capital” (de cabezas de ganado), “salario” (de la sal con la que se pagaba en ocasiones a los soldados romanos), “moneda” (del templo en donde se acuñaba de Junio Moneta), “dinero” (de denario), “pecunio” (de pecus, ganado en latín).
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*Economía
