Gustándome el autor y sabiendo de la larga serie del comisario Montalbano, me animé con La forma del agua, la primera de la saga. A poco de comenzarlo estaba muy interesado pues tenía el tono socarrón de La ópera de Vigata, el mismo entorno… todo prometía. Pero si en la Ópera las cosas pasan despacito y hay mucho de ironía y descripción con menos de suceso, aquí sucede lo contrario: es casi trepidante en cuanto a lo que va pasando. Apenas puede uno imaginar qué sucederá cuando los acontecimientos ya lo han desbordado. Está claro que lo que me gusta ocupa un punto intermedio entre lo que sucede y lo que se describe y que no es fácil de conseguir. Montalbano se excede, para mí, por lo mucho que sucede.
A pesar de todo puede que lea alguna novela más de él porque tiene algo que me ha sorprendido: aunque podría encuadrarse en la novela negra, el comisario es bueno por todas partes, cosa poco corriente. Es honrado, se presenta así, le tienen por tal y actúa de esa manera. Ya me sorprendería que en otras novelas no se tuerza un poco pero, veremos.
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Verde/*Novela
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